viernes, 23 de abril de 2010

¿Hacia donde voy?


Esta debería ser una pregunta que toda persona interesada en su futuro debería hacerse. Otras preguntas de tipo existencialistas como: ¿De dónde vengo?, la cual se refiere a una historia que no podemos cambiar, y ¿Quién soy? Esta es la identidad que tenemos como resultado de nuestra historia. Es decir, Lo que hicimos ayer, ha llegado a definir lo que somos hoy; no nos permiten acceder a la posibilidad de cambio como lo hace la primer pregunta: ¿hacia dónde vamos?

Dios no está limitado ante el contexto de dónde venimos, ni de quiénes somos, sino más bien, su atención esta puesta hacia dónde podemos ir, y quiénes podemos llegar a ser. La posibilidad de cambio esta en nosotros, siempre y cuando podamos preguntarnos, ¿Qué esperamos de nuestro futuro? Es decir, ¿hacia dónde vamos?

Mientras continuemos haciendo las mismas cosas que antes hicimos sin obtener resultado alguno, no podremos dirigirnos hacia una dirección mejor. Para que mejore nuestro futuro, es necesario comenzar, mejorando nuestro presente. ¿Cómo? Pensando, meditando en cual sera el fruto de las acciones que llevemos a cabo hoy.

¿Que dice la Biblia?

Las Escrituras nos comparten un hermoso ejemplo en la parábola del hijo prodigo:

Jesús
contó esto también : "Un hombre tenia dos hijos, y el más joven le dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de la herencia que me toca.' Entonces el padre repartió los bienes entre ellos. Pocos días después el hijo menor vendió su parte de la propiedad, y con ese dinero se fue lejos, a otro país, donde todo lo derrochó llevando una vida desenfrenada. Pero cuando ya se lo había gastado todo, hubo una gran escasez de comida en aquel país, y él comenzó a pasar hambre. Fue a pedir trabajo a un hombre del lugar, que lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Y tenía ganas de llenarse con las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Al fin se puso a pensar: '¡Cuántos trabajadores en la casa de mi padre tiene comida de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre! Regresaré, a casa de mi padre, y le diré: Padre mío, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme tu hijo; trátame como a uno de tus trabajadores (Lucas 15:11-19, DHH)

El pasaje dice que el hijo prodigo "al fin se puso a pensar" comparando su condición presente sin la ayuda de su padre, con su condición futura, aunque fuera como trabajador, junto a su padre. Solo, el hijo se moría de hambre, mientras que en la casa de su padre había comida de sobra. El hijo contempló (Pensó) la posibilidad de cambio. En otras palabras, hubo en su mente un cambio en la manera de pensar.

La biblia en el original griego traduce la palabra arrepentimiento, metanoia; significando un cambio en la manera de pensar. El hijo prodigo experimentó un arrepentimiento genuino, que luego desemboco en un cambio de actitud. Contemplar la necesidad de cambio, es tan solo la primera parte; la segunda, consta en llevarlo a cabo. El apóstol Pablo nos enseña:

"No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que es grato, lo que es perfecto" (Romanos 12:2, DHH).

La Biblia nos expresa que la vida está regida bajo el principio de la siembra y la cosecha (Gálatas 6:7). Esto quiere decir, que lo que vivimos hoy, es el resultado de lo que sembramos ayer. Y que lo que sembremos hoy, será lo que recogeremos mañana. No importa lo que hayamos hecho hasta aquí sin Dios, hoy tenemos la oportunidad de cambiar nuestra vida para vivirla junto a Dios. ¿Por qué padecer necesidades cuando Dios tiene en su casa bienestar de sobra?

Para tener una vida mejor es necesario comenzar sembrando un día a la vez, ya que haciendo de todos los días un día mejor, podremos experimentar un futuro mejor. ¿Cómo podremos comenzar nuestro mañana? Desde hoy. El bienestar que Dios tiene para nosotros abarca tanto esta vida, como la venidera. No continuemos viviendo una vida enlodada junto a los cerdos. Pensemos. No como hasta aquí, pensemos de manera diferente. Incluyamos a Dios en nuestros planes. Acerquémonos a El y experimentaremos el principio de una vida mejor, un día mejor. Bendiciones en este, ¡Tu día mejor!

Dr. Apolos.